Me han mandado hoy esta carta que le envió una compañera, supongo que a J.L.Sampedro. Me parece que da algunos datos más que interesantes y merece la pena leerla entera y con detalle:
Verás, pertenezco a ese sector de privilegiados que está formado por los
funcionarios públicos y que, según muchas opiniones, tenemos la culpa de
todos los males de este país. Se nos acusa de tener un trabajo fijo hasta
el punto de tener casi que tener que pedir perdón por ello. Yo creo que
realmente es lo que tendría que tener todo trabajador. En fin, ese es otro
tema. Pues bien, yo trabajo en la Unidad de Módulos de una Administración
de la Agencia Tributaria y como retribución por mi trabajo en el año 2010
percibí una cantidad ligeramente inferior a 26.000 Euros brutos, que fueron
declarados íntegramente en mi declaración anual de IRPF. Todos los días
contemplo indignada (término muy de moda) como hay muchos contribuyentes
que no tributan por los ingresos que obtienen. Me refiero a los trabajadores
autónomos (empresarios y profesionales) cuyos sufrimientos nos recuerdan
todos los medios de comunicación un día sí y otro también. Lo que nunca
he oído en esos mismos medios (por eso mi alegría cuando leí que tú lo
habías escrito en REACCIONA) es que estos ciudadanos no tributan por los
rendimientos que obtienen. Hay una parte de estos trabajadores por cuenta
propia que tributan en estimación directa en IRPF y en régimen general
de IVA y que directamente son tramposos y de forma fraudulenta declaran
menos ingresos o más gastos, minorando así su factura tributaria. Pero
al lado de éstos, hay otros que, en principio, no son tramposos sino que
tributan por los rendimientos de su actividad económica aquello que el
sistema tributario determina. Son los autónomos que están incluidos en
el régimen de estimación objetiva en IRPF y en el régimen simplificado
de IVA. Nosotros los llamamos moduleros. El sistema , como digo, permite
que muchos de ellos, según consta en las bases de datos de la Agencia Tributaria
estén facturando importes anuales de 150.000 euros o más (pueden facturar
hasta 450.000 euros sin que sean excluidos del régimen de estimación objetiva)
y declaren rendimientos en IRPF inferiores a los 20.000 euros en la mayoría
de los casos. Pero más sangrante es lo que sucede con el IVA. Con facturaciones
de más de 150.000 euros se están devengando cuotas de IVA superiores a
27.000 euros. Sin embargo, las cuotas que ingresan en Hacienda aplicando
las normas del régimen simplificado del IVA no suelen superar los 6.000
euros. Es decir, el sistema tributario permite que estos autónomos se queden
con el IVA que ha pagado el consumidor final. Una vez que uno sabe esto,
si se recibe al fontanero en casa habría que preguntarle si es o no modulero.
Porque si lo es, que no me haga factura. Para que se quede él el IVA me
lo quedo yo ¿no crees?
Esta situación es lo que habitualmente vemos en las Unidades de Módulos
pero no sólo esto. Alrededor de este sistema de tributación nos encontramos
situaciones que hacen crecer la indignación de la que te hablaba al principio.
Abundan los autónomos que aparecen relacionados con sociedades que se dedican
a la misma actividad. Esta situación permite que el autónomo facture trabajos
que realmente se están realizando con medios materiales y personales de
la sociedad. Total, el autónomo puede facturar todo lo que quiera porque
siempre va a tributar por lo mismo. Igualmente, encontramos facturas emitidas
por moduleros a sociedades o a otros autónomos que no corresponden a trabajos
o a servicios que realmente han sido prestados pero que sirven como gastos
deducibles de aquellos sujetos que reciben estas facturas. Como digo, hasta
450.000 euros anuales, un modulero puede emitir todas las facturas que
quiera sin que eso repercuta en su deuda tributaria. En fin, hay otros
mecanismos que han surgido alrededor del sistema de estimación objetiva
que sirven para que muchos obligados tributarios (autónomos pero también
sociedades relacionadas con ellos) no tributen lo que deberían. Así las
cosas, es corriente que los contribuyentes que van a iniciar una actividad
económica se personen en las oficinas de la Agencia pidiendo que el epígrafe
del Impuesto de Actividades Económicas (del que por cierto también están
exentos) sea uno de los que puedan incluirse en módulos. Es decir, que
uno puede ser ingeniero pero probablemente se dará de alta como instalador
eléctrico o puede ser diseñador gráfico pero mejor le va a salir darse
de alta en impresión de textos o imágenes.
Mención aparte merece la tributación de los taxistas en las grandes ciudades.
Efectivamente, tienen un trabajo duro, pesado, incluso peligroso. No digo
que sean millonarios ni mucho menos. Lo que sí digo es que no pagan impuestos.
Así, un taxista sin personal asalariado y que declare como distancia recorrida
al año 50.000 Kilómetros (es la situación más frecuente) declara como rendimiento
neto de su actividad en IRPF la cantidad de 9.415,35 Euros e ingresa trimestralmente
un pago fraccionado de 188,31 euros. Estos pagos fraccionados suelen devolvérsele
íntegramente al presentar la declaración anual. En el caso de los que están
amortizando la licencia, la “exención” de impuesto del IRPF es extensible
a sus cónyuges si trabajan. Durante diez años deducen el importe de la
compra de la licencia. Este importe es realmente elevado de tal forma que
declaran un rendimiento negativo que, haciendo declaración conjunta, absorbe
el rendimiento positivo que pueda obtener el cónyuge. Finalmente y como
compensación a la gran aportación a las arcas públicas que han realizado
durante toda su vida, cuando se jubilan, la ganancia obtenida por la venta
de la licencia está exenta de tributación.
Ya me estoy enrollando demasiado pero no quiero terminar sin contarte algunas
cosillas más. A veces, uno piensa que las cosas no pueden hacerse peor
pero resulta que sí se puede. Con motivo de la actual crisis, se decidió
que los trabajos de albañilería, fontanería, pintura… ( en fin, las chapuzas
de toda la vida) se facturarían con un tipo reducido del 8% de IVA en determinados
casos. Como consecuencia de ello, parecía razonable que las cuotas a ingresar
por los moduleros deberían reducirse puesto que el IVA que ellos iban a
devengar en sus facturas iba a ser más bajo. Así estas cuotas, desde mediados
del 2010, se redujeron a la mitad de lo que existía con anterioridad. Ahora
bien, resulta que muchos de los moduleros son falsos autónomos que facturan
siempre a la misma empresa ( en realidad deberían ser asalariados) y no
cumplen las condiciones para facturar al IVA reducido y tienen que facturar
al 18%. Aquí se ha producido el chollazo total. Si antes podían quedarse
con buena parte del IVA que devengaban ahora se quedan con mucho más porque
Hacienda les ha rebajado las cuotas a ingresar a todos aquellos que están
incluidos en régimen simplificado y que realizan alguna de estas actividades
afectadas.
Para terminar quiero hacer mención a una realidad que está en la calle.
Es esa opinión generalizada de que las ayudas sociales se las dan a los
inmigrantes. Yo digo que se las dan a los autónomos. Creo que debería buscarse
una fórmula diferente para determinar los beneficiarios de becas de libros,
ayudas de comedor, transporte, etc. La fórmula del nivel de renta no sirve
por todo lo que te acabo de contar. ¿Qué tal si todo aquel que lleva a
sus hijos a colegios privados no puede optar a becas de libros? Conozco
a muchos que pagan mensualidades tremendas por el colegio de sus hijos
pero reciben becas de libros y ayudas de comedor porque según sus declaraciones
de IRPF son pobres de pedir. El otro día casi me descojono (perdón) cuando
escuché que Ruiz Gallardón estaba pensando en poner un IBI social. Ya me
imagino a alguno disfrutando de su piso en la Castellana o en la remodelada
calle Serrano pagando el IBI social.
Bueno, perdona si te he robado un poco de tu tiempo pero, en realidad,
lo único que pretendía era darte algunos argumentos para que públicamente
puedas, si quieres, insistir en este tema. La opinión pública en general
lo desconoce, los poderes públicos no le ponen solución y los medios de
comunicación no lo cuentan. Por cierto, los chinos sí pagan impuestos.
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