martes, 12 de julio de 2011

AniversarIo

Hoy, que los mercados nos acosan, nos acordamos del gol de Iniesta. Pequeña evasión, dura realidad. No me apetece hoy hablar de política, enfadarme con el mundo. Por eso hoy os dejo un pedacito de un articulo maravilloso. Porque, como diría el maestro Vargas Llosa, el fútbol es la mas importante de las cosas menos importantes.

[Cuando era niño y conocí el Estadio Azteca, me quedé duro, me aplastó ver al gigante...] Ayer Maradona, hoy Messi. Ayer Butragueño, hoy Iniesta. Pero siempre algo con lo que poder abstraerse, con lo que soñar, con lo que sentir. Fútbol, un refugio de ilusiones fabricadas por nombres, números, fintas, pases y goles que nos traspasan el corazón como meteoritos. Un conjuro de sueños que, hechos pelota, forman lo más profundo de nuestra existencia. Porque quien no conoce de las tristezas del fútbol, no conoce nada de la tristeza; y quien no festejó un campeonato, no sabe nada de la felicidad. Selva, tribu y rito. Eso es fútbol. Una pasión, una droga dura. Una herencia que pasa de niños a mayores, de abuelos rendidos a Pelé, Best y Garrincha, a padres enamorados de Cruyff, Beckenbauer y Maradona, a hijos que se enardecen con Zidane, Ronaldo, Kun y Messi. Recuerdos y glorias que ningún sistema establecido, por muy poderoso que sea, nos podría arrebatar jamás. Ni siquiera en este gran carnaval, donde la industria ha prostituido la imagen de los héroes y la ha deformado a gusto del consumidor (los verdaderos héroes están en los hospitales y en las largas colas del INEM, no en los realitys de televisión), donde uno siente irrefrenables ganas de escuchar una voz interior, tenue pero firme, que nos exige renunciar a formar parte de un gran circo. Uno huérfano de leones, pero con overbooking de payasos.
Rubén Uria

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