martes, 6 de abril de 2010

La Caja de todos

Hoy, noticia a toda plana con el tema del sumario del caso Gurtel. Me doy cuenta de que cuando leo el periódico me interesan las páginas de nacional, internacional, opinión, pero siempre me salto las de la sección de corrupción. Entonces me enfado conmigo mismo, porque no debería dar por sentado que hay unos cuantos tipos robándome. Sí, sí, me roban a mí, y a ti y a vosotros y a todos los que estamos sosteniendo este país; y me da igual el partido del que sean. Y lo peor de todo es que estamos anestesiados.
Ahora mismo somos una sociedad mucho más preocupada por si Messi es mejor que Cristiano, o si la Esteban ha mejorado con su cirugía, que por lo que realmente debiera importarnos. No podemos ser una sociedad que asume que existe una casta de mangantes que vienen a enriquecerse a costa de nuestros votos. Cuando eso sucede, nos estamos acercando al abismo.
Si el día que se entrega el sumario del Gurtel, aparece la noticia de que hay más de 30.000 parados más, no debemos callarnos. Somos una sociedad aborregada, en la que nadie alza la voz para denunciar la desidia que nos gobierna, en que los que lo hacen son acallados de inmediato tachados de insensatos por algo tan sensato como querer que las cosas cambien, que vayan mejor. Me parece que cuando eso sucede, debemos echarnos a temblar.
Ya oigo amigos que hablan de irse de este país que no los quiere, que se quejan de la protección a los chorizos en este estado garantista frente a la esquilmación diaria que sufre el ciudadano cumplidor, que ven impotentes como una casta política se lucra a su costa mientras ellos las pasan canutas para llegar a fin de mes. Y no pasa nada. No pasa nada.
Una sociedad así, dormida, anestesiada, hipnotizada por los medios con dosis de fútbol y corazón a partes iguales no va a ningún sitio, no progresa; simplemente continua con un diario quehacer que no la lleva a ninguna parte.
Al final siempre hay que recordar a los clásicos. Decía Ortega que en España en los últimos doscientos años siempre han mandado los mismo, y me da la impresión de que van a seguir haciéndolo los próximos doscientos años sin que nosotros hagamos nada para remediarlo.

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