Me he encontrado un artículo de Leopoldo Abadía (http://www.cotizalia.com/desde-san-quirico/punto-llegar-bueno-20100409.html) que me ha hecho reflexionar una vez más, como casi siempre consigue hacer este señor.
Me da la impresión de que no estamos aprendiendo nada de esta crisis en la que nos hallamos, que sólo estamos trampeándola, para ver como salimos de ella y empezar nuevamente con las andadas que a ella nos llevaron.
Por eso me gusta el artículo que os recomiendo, porque más allá del judeocristianismo que pueda impregnar nuestra forma de vida (lo bueno y lo malo, el cielo y el infierno...)creo que esta crisis es sobre todo una crisis de valores. No me estoy refiriendo a las familias de tal o de cual forma, ni a si el aborto hasta aquí o hasta allá. Estoy hablando del valor del esfuerzo, del trabajo, del día a día para construir algo grande.
Me da la impresión de que en occidente dejamos atrás hace tiempo aquello de trabajar para conseguir algo, y creo que en esta España nuestra aún más.De un tiempo a esta parte prima más la cultura "olímpica": más alto, más rápido y más fuerte. Cuanto más alto suba y más rápido lo haga, más fuerte seré y con mayor motivo podré mirar al resto del mundo desde mi azotea dorada. Pero no me he dado cuenta de que allí, en la azotea estoy sól, y que he hecho mucho daño para llegar allí.
Yo, particularmente, he visto trabajar a mi padre muy duro desde siempre, y eso que he aprendido; aunque a veces la letra con sangre entra. Lástima que muchos de los nuevos ricos no lo tuvieran a él de ejemplo.
Si la banca, los políticos, los sindicatos, la superpatronal y la sociedad entera reflexionara sobre el valor del trabajo y el esfuerzo, entonces sí que saldriamos de esta pronto, y reforzados.
Mañana prometo hablar de Garzón y los jueces, que me están entrando ganas.
No sé cómo poner ésto sin que suene un poco duro.Me parece triste que hayas puesto que has visto trabajar duro a tu padre, y que conste que no lo dudo en absoluto, y que no te haya venido a la mente a una madre trabajadora con tres niños en los años 70 y sin ninguna abuela que la ayudara. Ahora que eres padre y que sabes lo que es, piensa cómo sería tu vida, con tres niños, trabajando fuera de casa, sin pañales desechables, sin abuelas que se quedaran con tus hijos para montar escenarios y demás y con un marido que viajaba mucho.
ResponderEliminarComo Jota tiene razón, pues no hay nada más que decir. Bueno sí. Tal vez si Bibiana, Leyre o Soraya hubieran tenido una madre como la mía, otro gallo nos cantaríaen el tema de la igualdad real.
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