¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! Gritan por igual las gentes en las ferias que en los mitines electorales. ¡Estamos en campaña!
Dicen las malas y las buenas lenguas que ésta va a ser la de la austeridad, que no nos va a costar mucha pasta. Pues ha empezado bien la cosa, porque la verdad es que yo no he notado muchas diferencias aún con respecto a otras, a saber:
- Ahí están los inevitables cartelitos con la mirada del candidato al infinito.
- Ya he recibido mis pertinentes cartitas para guardarlas hasta el día 22 y depositarlas en la urna.
- Por el parque pasan periódicamente los coches llenos de banderas con el tara tará tarararará y otros grandes éxitos.
- La radio está más espesa que de costumbre porque hay más anuncios que nunca donde cada partido me cuenta los puestos de trabajo que va a crear (¡coño, que los creen ya, sin necesidad de campaña!).
En fin, que nada nuevo bajo el sol, pero un sol más austero. Me gustaría que alguien me dijera si existe algún análisis serio sobre cuantos votos se deciden por lo realizado durante la campaña. Más que nada por saber, antes de presentar la declaración de la renta, a cuanto me sale el campañoconvencido.
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