lunes, 13 de junio de 2011

Bruselas. Año 1.

Hoy hace un año que en Bélgica no hay un gobierno establecido al modo y manera que en occidente se entiende. Y sin embargo, la gente come, nada se ha caido, su porcentaje de paro es inferior al nuestro y la gente, cuando yo la veo en mis frecuentes visitas, no parece estar intranquila ni nerviosa.
Todo eso nos lleva a pensar que tal vez no sea tan importante un gobierno a la antigua usanza, o que al final puede ser verdad eso de que los gobiernos no son más que las caras que ponen para dirigirnos los que realmente mandan, aquellos que tienen la pasta.
Lo mismo podíamos plantearnos hacer el experimento de no tener gobierno durante un tiempo y a ver qué pasa.

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