lunes, 6 de junio de 2011

Castilla

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no puedo acordarme vivía no ha mucho tiempo un hidalgo, de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. El hidalgo pago un pastón excesivo por una lanza que no podía permitirse y pidió un préstamo a un usurero para pagar la adarga y el rocín. Al que le vendió el galgo le dijo que le pagaría a 120 días.
Pasado el tiempo, el usurero le pidió que le devolviera lo prestado y el vendedor de perros le pidió el dinero por su galgo. El Hidalgo les fue dando largas hasta que la justicia le pidió cuentas. Entonces se dirigió al juez y le dijo: señoría, usted debe tanto como yo, o tal vez mas y no paga, no puede condenarme. Y los dos salieron juntos, camino de la taberna donde el posadero les fiaba porque esperaba alguna vez favores propios, a tomarse un buen vaso de vino con queso manchego, ante la atónita mirada de sus acreedores. Al final éstos tuvieron que aceptar una reducción en sus deudas, que pagaría la Corona desde Madrid porque allí, no quedaba dinero.

Moraleja: si Cervantes hubiera vivido hoy, no se yo si habría obra maestra de la literatura española. O tal vez si, pero se llamaría "Y tu mas", "El mercader de Venecia" o "Los ladrones somos gente honrada"

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