Hace un tiempo que mi padre estableció esta diferenciación para separar a quienes estaban a un lado y a otro de la indignación; hoy creo que a los dos se les ha ido un poco la cabeza.
En primer lugar no es admisible que quienes se indignan porque les/nos roban y les/nos toman el pelo, se tomen la justicia por su mano y protagonicen escenas como las de hoy en Barcelona. Creo que los sujetos que había hoy allí agrediendo y amedrentando políticos distan mucho de ser los ciudadanos que yo quiero para mi sociedad.
Eso si, los Indignantes se lo ganan a pulso. Después de esas escenas, ni un recorte en embajadas catalanas por el mundo y unos cuantos en educación y sanidad. Y para rematar la faena sale un tipo, elegido por todos, diciendo que los indignados agreden solo en castellano y no en catalán, y que saquemos nuestras consecuencias.
Yo ya he sacado las mías: este país no tiene solución ( pero sin pesimismo eh). Hoy estoy todavía mas motivado a hacer a mis hijos ciudadanos del mundo.
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