lunes, 22 de marzo de 2010

D´hont

Parece claro que tenemos un sistema electoral imperfecto, fruto del momento en que se gestó y que hoy día, desde todas partes, no deja de hablarse de la necesidad de reformarse. Bueno, en realidad, desde todas partes no, sino que hay un par de pseudoorganizaciones que se oponen radicalmente a su modificación, y el problema es que son ellos los únicos que pueden cambiarlo (al menos hasta la llegada de la rebelión social).
Parece ser que PSOE y PP andan pactando una reforma (más bien pequeña modificación) de la Ley Electoral, pero que nadie se preocupe, que no van a cambiar nada en lo sustancial. El resumen es que dos grandes partidos se reparten casi todo el pastel (oh casualidad, son ellos) y le dejan un trocito a los colegas nacionalistas que subastan su apoyo por un poco más de pasta. ¿Y luego se preguntan como es posible que no nos sintamos cerca de ellos?
He leído recientemente un artículo sobre el parlamento inglés, con doscientos años de democracia a sus espaldas. Al parecer allí los bancos enfrentados que vemos en las películas apenas dan a basto para los 600 parlamentarios cuando todos ellos deciden ir a votar. Además, cuando se ha planteado reformarlo e instalar cómodos sillones con micrófonos y tecnologías a la última, nunca se ha realizado cambio alguno, y es que al parecer en esa estructura hay buena parte del éxito. Es extraño ver a más de trescientos diputados porque sencillamente, apenas caben. Eso ya hace en cierta medida algo más imprevisibles las votaciones. No se leen los discursos tan a menudo como vemos en San Jerónimo. Un diputado puede votar en contra de lo que vote su partido, porque ¡asombroso!, resulta más importante la opinión de sus electores que la de los jerifaltes del partido.En fin, ya sé, suena extraño.
Mientras aquí, los votantes de IU y los de UPyD seguirán sintiéndose estafados porque están menos representados que los de PNV o CIU, aun con muchos más votos. Consecuencia de la ley D´hont es que mi voto no vale lo mismo que el de unn vecino de Barcelona, y el suyo no vale lo mismo que le de mi prima de Cuenca. ¿Es eso democracia?¿No son todos los votos iguales?
Creo que empieza a resultar imprescindible que les hagamos saber a los dos partidos que dicen que pueden gobernar que queremos que cambien una ley que nació para consolidar una democracia en pañales, pero que hoy en día está superada por los acontecimientos.
Por favor, ¡cambien la Ley Electoral! ¡Circunscripción única! ¡Listas abiertas! ¡Financiación de los partidos por sus afiliados! Un hombre (en genérico, por favor, no se me ofendan), un voto ... pero todos iguales.

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