jueves, 4 de marzo de 2010

El pacto (2)

Bueno, pues resulta interesante ver la partida de póquer que están aquí jugando nuestros dirigentes. Los unos, por un lado, ofrecen un pacto semi vacío con medidas muy simplonas a las que no se puede decir que no, con el único fin de dejar solos a los otros para al final de todo vociferar que los del PP no quieren pactar.
Los otros, tratando de no levantarse de una mesa en la que no creen, con el único fin de que no les dejen solo y arrinconados como en la primera legislatura. Eso sí, dicen que las medidas que les proponen ya las ofrecieron ellos allá por el mes de noviembre. Pues si esto es lo que podemos esperar del equipo económico de Génova ... apaga y vámonos.
Al final se dejan los grandes temas al margen, para que no haya problemas y podamos todos salir en la foto. Me refiero a la tan cacareada reforma del mercado laboral y al tema del gasto público y los impuestos. Claro, que aquí las diferencias ya son una cuestión de fe, y con la fe no se juega.
Los señores de la rosa y el puño piensan que el empresario es un ente malvado que sólo se dedica a explotar al trabajador, al cual exprime y trata como a un esclavo; mientras que los de la gaviota opinan que el empresario es el único ser con iniciativa suficiente como para generar riqueza y por tanto, cuanto menos se le perturbe, mejor. Pues señores, ni lo uno, ni lo otro; siempre Aristóteles y la virtud en el término medio. ¿Conseguirán llegar a un término medio? A la vista de las declaraciones de Capone Díaz Ferrán y las contestaciones de Bonnie Toxo y Clyde Méndez, me temo que no.
En cuanto a los impuestos, hacia arriba o hacia abajo; lo dejo para mañana, a ver si consigo la inspiración para que Marina me diga que hablo de Política.

1 comentario:

  1. Me gustaría que explicaras un poco mejor, si puedes y quieres, en qué consiste la política de Génova de la que desconozco todo. No sé si un blog es un lugar para hacer preguntas y respuestas, como en una clase o en una conferencia.

    Y me parece que habría que darle una pensada colectiva a lo público y lo privado porque, tal y como lo presentas en esta aportación, ellos deben creer (los unos y los otros) que esta es la forma de pensarlo (demonizando unos, canonizando otros) pero me parece que esta visión es del siglo XIX y primeros del XX, si me pongo fina. En estos albores del siglo XXI, para mí está claro que esta dicotomía ya no existe y que bien se cuidan unos y otros de tener contentos a los privados que, al fin, son los que legitiman lo público en dineros y en muchas otras cosas. Y la ciudadanía, el concepto de Estado, ya no se lo cree nadie. Peor, nos lo creemos unos que generalmente nos sentimos nostálgicos o decimonónicos.

    Confieso que este blog está atizando mi necesidad de verbalizar de manera compartida mi desánimo y, probablemente de manera ingenua, creo que quizás aprendamos a enfrentar con conocimiento el presente.

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