Si hay un tema que me interesa especialmente sobre el funcionamiento de esta nuestra sociedad es el de la Educación de nuestras gentes, que a fin de cuentas me temo (y digo me temo porque no veo solución cercana) que es la raíz de todos nuestros males.
Hoy traigo aquí un literal del blog de Rosa Díez al respecto de la agresión sufrida en una universidad catalana "No podemos aceptar como normal un comportamiento que no lo es. El hecho de que grupos de estudiantes totalitarios y liberticidas lleven años atacando a personas de distintas ideologías no debe llevarnos a relativizar lo que está ocurriendo: esto es s lo que refleja la verdadera dimensión y gravedad del problema. Amigos, todo esto es muchísimo más grave que lo que parece. O nos conjuramos para defender la libertad de expresión y proteger la democracia día a día y desde cada lugar en el que estemos o nada bueno les espera a nuestros hijos. Y no hemos hecho la democracia para esto."Ahora pienso en lo que siempre ha caracterizado a la Universidad, del latín universitas, como algo con carácter universal, con amplitud de miras, con mentalidad abierta. Hoy tenemos un montón de licenciados gracias a la democratización de la enseñanza superior que por lo que parece no son universitarios, no tienen ningún tipo de amplitud de miras. La universidad se ha convertido en un lugar retrógrado y conservador, donde no queda espacio para el debate ni para el conocimiento en el más vasto sentido de la palabra.
Lo hemos vivido con todo tipo de políticos, de todas las posiciones, pero resulta desalentador ver que lo que antes era una opinión crítica respecto a un ideario, hoy se ha convertido en un no saber estar, no dejar actuar y no pensar en demócrata.
Es posible que la raíz de estos males radique en el sistema de selección del profesorado. Hoy en día no se busca a los mejores, a esas personas que puedan abrirle la mente a nuestra juventud, que puedan transmitir un conocimiento porque lo poseen y son capaces de hacerlo llegar. Hoy en día prima más el saber determinado idioma nacional, el vencer en la carrera de obstáculos y desencantos que supone un doctorado, o el culto y adoración a un catedrático, tratando de no molestar, ni incordiar con ideas subversivas.
Quizá sea demasiado simplista, o tal vez no, pero sí parece que la universidad refleja en cierta medida la decadencia en la que vivimos. Y si de ese laboratorio de ideas que debiera ser no podemos esperar nada, habrá que buscar como subsanar los males en estadios anteriores. Otro día hablamos de la educación primaria y secundaria. ¿Os parece?
pues yo voy a esperar a lo de la primaria y la secundaria, que creo que es donde de verdad está el meollo...
ResponderEliminarahí nos vemos.
A mí, supongo que porque me toca de cerca, también estoy interesada en la educación primaria y secundaria
ResponderEliminarYo sí creo que es sumamente importante la universidad. Me parece que es el espacio que organiza nuestro saber del mundo, más allá de la forma en la que está estructurada nuestra cabeza que, probablemente, venga de antes. Sigo manteniendo una relación bastante regular con la universidad y desde la forma en la que se conceptualiza la cultura, sea científica o no, hasta la forma en la que se evoca la teoría, que es fundamental a pesar de lo que nos indiquen estos tiempos funcionalistas, todo nos lleva a un espacio lacónico de pérdida de fe que no puede ser más grave. Y el sistema de legitimación y de organización es feudal en lo intelectual y patrimonial en lo organizativo; vamos dos formas de estructurarse que no pueden estar más ajenas al ideario aperturista y renovador de nuestra querida cultura ilustrada. Luego estará por ver si esta es la forma mejor de enfrentarse al futuro. De momento, propongo volver a los clásicos, llámense Montaigne, Ortega o Foucault. Nunca decepcionan.
ResponderEliminar