lunes, 15 de marzo de 2010

Predicar con el ejemplo

Hoy he leido que Bloomberg, el multimillonario alcalde de Nueva York, va a trabajar en metro y tiene 20 altos cargos de confianza. Igual que Gallardón, con sus mil quinientos y pico; que no serán tantos porque hay una cierta demagogía en ese número, pero seguro que no son 20.
¿Puede haber una mejor muestra de lo que es predicar con el ejemplo? Cuando piden ideas nuestros políticos sobre cómo reducir el gasto público, ahí tienen una.

2 comentarios:

  1. ¿Y eso del metro es bueno? Siempre que se habla de esto de que los políticos vayan a trabajar en metro suena bonito, pero no lo tengo muy claro. ¿Te imaginas ir tan tranquilo en el metro a las siete de la mañana (de pie y apretujao, se entiende) y que se meta el alcalde con media docena de guardaespaldas empujándote? ¿Te imaginas intentar que se aparten para bajarte en la próxima? Es como lo de que los presidentes cambien su piso de toda la vida por el palacio de La Moncloa cuando los nombran presidentes. ¿Deberían quedarse en su antigua casa? ¿Molaría que a tu vecino le nombraran presidente (del país, no de la Comunidad de Vecinos) y tuvieras siempre en la puerta un coche de policía y guardaespaldas a todas horas y avisos de bomba?
    ¿Es bueno o es malo que los altos cargos sean de confianza? ¿Es mejor que no sean de confianza? ¿Cobran más unos que otros? ¿Sus despachos son distintos? ¿Salen más baratos? Ay, cuánta duda metafísica...

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  2. No he hablado de bondad o maldad, sino de precios

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