Pegatinas, bombillas, ruedas y otros enseres componen el panorama de nuestro ahorro energético. La verdad es que son la punta del iceberg, pero algo tienen de bueno: por fin nuestros políticos se han dado cuenta de algo que a mí me enseñaron de pequeño (he ahí la ventaja que les llevo).
Y es que a mi me enseñaron mis padres que hay que ahorrar, independientemente de cual sea el precio de las cosas, hay que ahorra. Porque ahorrando podremos hacer frente a los problemas que surjan en el futuro, y si no van surgiendo, nos podremos dar algunos caprichos, pero sin pasarse porque hay que ahorrar. Tal vez si mi madre hubiera sido ministra de economía ...
Por cierto, voya empezar una nueva costumbre, la de recomendar algún articulillo de los diarios digitales. Hoy os dejo uno normal, del abc, pero que dice algo tan obvio que parece mentira que aquí no lo apliquemos.
http://www.abc.es/20110303/opinion-colaboraciones/abcp-virtudes-publicas-20110303.html
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