Bueno, pues tras cuatro años de acá para allá, parece que el TC ha decidido sobre el famoso Estatut. No voy a entrar a hablar sobre la sentencia,porque por supuesto, no pienso leérmela. Sin embargo creo que sin verla ya podemos decir que supone un absoluto fracaso del Estado de Derecho.
No puedo entender a la Vicepresidenta analizando la sentencia en términos de victoria/derrota del PP en lugar de hacerlo desde un prisma institucional sobre la importancia y las consecuencias de la misma.
No puedo entender a peperos y sociatas dándose o quitándose la razón en términos estadísticos; de n mil palabras han anulado x, o de z artículos han modificado y.Está bien como ejercicio renacentista, tratando de aunar derecho y estadística.
No puedo entender a las hordas andaluzas en Cataluña enarbolando la bandera del enfrentamiento porque están en campaña; como tampoco puedo entender a las horadas nacionalistas porque a esas no las he entendido nunca.
Pero por encima de todo no puedo entender como nos dejamos manipular de esta manera, con unTC tan manejado por el poder político que se olvida de la separación de poderes y tira a la basura un estado de derecho porque no interpreta las normas conforme a la Constitución sino a los dictámenes de ZP y RJ. Y todo por unos cochinos euros señora Casas y compañía. Le harían ustedes un gran favor a este país si empezaran a luchar por su dignidad y su independencia desde una perspectiva exclusivamente jurídica y no pensando en las lentejas.
miércoles, 30 de junio de 2010
viernes, 25 de junio de 2010
Reformas
Si, ya lo sé, llevo un tiempo de silencio, pero es que no sé qué decir. No es que no tenga nada que decir, es que estoy anonadado cuando veo nuestras super reformas estructurales. Me encuentro con una reforma laboral que no contenta a sindicatos ni a empresarios. Normal. Si no ha cambiado prácticamente nada. Si lo que había antes no gustaba a unos ni a otros, lo que ha salido es más de lo mismo.
¿Y que decir del jueguecito de me abstengo pero estoy en contra? Una vez más cálculo de votos. La solución a la crisis da igual.¿Quienes somos?¿De donde venimos?¿A donde vamos? Me temo muy mucho que ninguno de nuestros dirigentes tiene la respuesta.Para muestra, un botón.
Ayer, volviendo de Bruselas, me encontré con el Sr.Gabilondo, a la sazón Ministro de Educación. Charlaba animadamente con el Sr.López Aguilar y no tuve otra ocurrencia que pedirle que nos arreglara lo de la educación; que la única manera de salir de la crisis era educar a la gente. (inciso: es que estos días me ha dado por pensar que nuestros gobernantes quieren gente poco educada para poder manejarlos a su antojo; pero no se han dado cuenta de que si la gente estuviera bien educada, ¡se podría razonar con ellos!). En fin, a lo que íbamos. Cuando le hice mi modesta solicitud, el ministro me contestó que lo que hacía falta era que los de hacienda buscaran dinero para la educación. Entonces (je,je, con la iglesia había topado), le dije que andábamos buscando dinero, pero que lo que tenían que hacer era gastarlo bien.
¡Toma esa! Tenían que gastarlo bien. ¿Quienes? Los especuladores, los bancos, los sindicatos, los telespectadores, ¿quienes? ¿Pero no son ellos, los que mandan, los que se gastan nuestros dineros? Si es que así nos va, con ministros que no tienen claro quien gasta, y por tanto tampoco tienen claro en qué se gasta.
P.D. Por cierto, se me ocurrió pedirle que me dejara enseñarle chino a mi hija durante las dos horas de religión. Me miró con una carita de ¿pero qué puedo yo hacer? En fin, creo que tendré que hablar en breve sobre las comunidades autónomas.
¿Y que decir del jueguecito de me abstengo pero estoy en contra? Una vez más cálculo de votos. La solución a la crisis da igual.¿Quienes somos?¿De donde venimos?¿A donde vamos? Me temo muy mucho que ninguno de nuestros dirigentes tiene la respuesta.Para muestra, un botón.
Ayer, volviendo de Bruselas, me encontré con el Sr.Gabilondo, a la sazón Ministro de Educación. Charlaba animadamente con el Sr.López Aguilar y no tuve otra ocurrencia que pedirle que nos arreglara lo de la educación; que la única manera de salir de la crisis era educar a la gente. (inciso: es que estos días me ha dado por pensar que nuestros gobernantes quieren gente poco educada para poder manejarlos a su antojo; pero no se han dado cuenta de que si la gente estuviera bien educada, ¡se podría razonar con ellos!). En fin, a lo que íbamos. Cuando le hice mi modesta solicitud, el ministro me contestó que lo que hacía falta era que los de hacienda buscaran dinero para la educación. Entonces (je,je, con la iglesia había topado), le dije que andábamos buscando dinero, pero que lo que tenían que hacer era gastarlo bien.
¡Toma esa! Tenían que gastarlo bien. ¿Quienes? Los especuladores, los bancos, los sindicatos, los telespectadores, ¿quienes? ¿Pero no son ellos, los que mandan, los que se gastan nuestros dineros? Si es que así nos va, con ministros que no tienen claro quien gasta, y por tanto tampoco tienen claro en qué se gasta.
P.D. Por cierto, se me ocurrió pedirle que me dejara enseñarle chino a mi hija durante las dos horas de religión. Me miró con una carita de ¿pero qué puedo yo hacer? En fin, creo que tendré que hablar en breve sobre las comunidades autónomas.
martes, 8 de junio de 2010
La vieja europa
Hace algún tiempo se levantó una cierta humareda cuando un alto cargo de la administración Bush habló de nuestro continente con un cierto tono despectivo haciendo mención a la vieja europa, con sus aires rancios.
Hoy, sin embargo, al volver de Paris, ver a la Merkel en las portadas de los diarios, a mis compañeros funcionarios llamando a la huelga como en los inicios del siglo XX me doy cuenta de que ese es nuestro problema: estamos mayores.
Pero estamos mayores como sociedad, con todos los males y los achaques de la edad, pero sin ninguna de las virtudes que adornan la experiencia.
Nuestra Europa está mayor porque nos engañamos creyendo ser los jóvenes que un día gobernaron el mundo y no los ancianos consumistas que dependemos de papá chino y mamá india. Porque nos creemos con derecho a todo porque ya hemos trabajado mucho durante siglos y ahora nos toca que nos cuiden. Porque pensamos que ya no toca trabajar, sino disfrutar de lo cosechado y solazarnos en nuestrodiario hedonismo.
Mas ahí está el problema, que nuestra europa está mayor, pero los europeos que la conformamos somos de todas las edades. Y no somos capaces de arremangarnos y ponernos a trabajar codo con codo porque llevamos muchos años creyéndonos el ombligo del mundo y creando un estado del bienestar que es ficticio. Y es que no es estado del bienestar el que protege a un parado que cobra paro prefier trabajr con dinero negro porque así sigue cobrandolo (porque piensa que tiene derecho). Y es que no es estado de bienestar el que reparte 400 euros sin ton ni son, porque sí, sin preguntar si se necesitan por sus perceptores o no. Y es que no es estado de bienestar el que se gasta el dinero en que se puedan usar cuatro lenguas, cuando todos nos entendemos perfectamente con una. Y es que.... ¡señores, que no hay, que no queda dinero! ¡Que hay que empezar a olvidarse de que yo tengo derecho a... porque no hay con qué pagarlo! ¡ Que en tiempo de bonanza está bien querer pagrnos las frivolidades, pero en tiempos de crisis hay que apretarse el cinturón!
Como le digo a mis hijos cuando piden algo superfluo e innecesario, ¡ que yo quiero un descapotable! Pero ahora no toca.
Hoy, sin embargo, al volver de Paris, ver a la Merkel en las portadas de los diarios, a mis compañeros funcionarios llamando a la huelga como en los inicios del siglo XX me doy cuenta de que ese es nuestro problema: estamos mayores.
Pero estamos mayores como sociedad, con todos los males y los achaques de la edad, pero sin ninguna de las virtudes que adornan la experiencia.
Nuestra Europa está mayor porque nos engañamos creyendo ser los jóvenes que un día gobernaron el mundo y no los ancianos consumistas que dependemos de papá chino y mamá india. Porque nos creemos con derecho a todo porque ya hemos trabajado mucho durante siglos y ahora nos toca que nos cuiden. Porque pensamos que ya no toca trabajar, sino disfrutar de lo cosechado y solazarnos en nuestrodiario hedonismo.
Mas ahí está el problema, que nuestra europa está mayor, pero los europeos que la conformamos somos de todas las edades. Y no somos capaces de arremangarnos y ponernos a trabajar codo con codo porque llevamos muchos años creyéndonos el ombligo del mundo y creando un estado del bienestar que es ficticio. Y es que no es estado del bienestar el que protege a un parado que cobra paro prefier trabajr con dinero negro porque así sigue cobrandolo (porque piensa que tiene derecho). Y es que no es estado de bienestar el que reparte 400 euros sin ton ni son, porque sí, sin preguntar si se necesitan por sus perceptores o no. Y es que no es estado de bienestar el que se gasta el dinero en que se puedan usar cuatro lenguas, cuando todos nos entendemos perfectamente con una. Y es que.... ¡señores, que no hay, que no queda dinero! ¡Que hay que empezar a olvidarse de que yo tengo derecho a... porque no hay con qué pagarlo! ¡ Que en tiempo de bonanza está bien querer pagrnos las frivolidades, pero en tiempos de crisis hay que apretarse el cinturón!
Como le digo a mis hijos cuando piden algo superfluo e innecesario, ¡ que yo quiero un descapotable! Pero ahora no toca.
jueves, 27 de mayo de 2010
Recortes (2)
Estoy tratando de hacer memoria de lo que aprendí en lógica de COU; a ver si lo he entendido.
Unos niegan la crisis cuando se acercan las elecciones porque tendría un alto coste electoral. Además se pasan un par de años sin tomar medidas "impopulares" porque restan votos. Los otros se pasan dos años vociferando que se tomen medidas, aunque sean impopulares, porque si no nos vamos a pique; pero cuando se adoptan algunas de las medidas que pedían deciden que no las apoyan, usando excusas ... porque restan votos.
Y entonces yo me hago preguntas tipo Mafalda:
Si son las medidas que hay que tomar, y son impopulares, ¿es porque nosotros, el pueblo, somos unos zoquetes que no nos damos cuenta de que sin esas medidas nos vamos al garte?
Pero, si son las medidas que hay que tomar para que el barco no se hunda porque así lo han venido demandando, ¿por qué no las apoyan y luego nos lo explican para que no sean impopulares?
Claro que si son medidas impopulares y asumimos que el pueblo es sabio, entonces no son las medidas que hay que tomar, pero ¿por qué las toman? ¿Y los otros por qué las pedían?
Resultado de todo este galimatías cuando aplico la lógica que aprendí en COU es: Como estamos demostrando ser bastante incultos, tenemos los políticos que nos merecemos. Como tenemos los políticos que nos merecemos, nos vamos acercando poco a poco hacia el desastre. Como nos acercamos hacia el desastre la gente tiende a tratar de salvar el culo. Conclusión: nuestros políticos (los unos y los otros) están tratando de salvar su trasero, importándoles un bledo el nuestro.
Al final se da uno cuenta de que algunos turcos tienen bigote, pero no son europeos.
Unos niegan la crisis cuando se acercan las elecciones porque tendría un alto coste electoral. Además se pasan un par de años sin tomar medidas "impopulares" porque restan votos. Los otros se pasan dos años vociferando que se tomen medidas, aunque sean impopulares, porque si no nos vamos a pique; pero cuando se adoptan algunas de las medidas que pedían deciden que no las apoyan, usando excusas ... porque restan votos.
Y entonces yo me hago preguntas tipo Mafalda:
Si son las medidas que hay que tomar, y son impopulares, ¿es porque nosotros, el pueblo, somos unos zoquetes que no nos damos cuenta de que sin esas medidas nos vamos al garte?
Pero, si son las medidas que hay que tomar para que el barco no se hunda porque así lo han venido demandando, ¿por qué no las apoyan y luego nos lo explican para que no sean impopulares?
Claro que si son medidas impopulares y asumimos que el pueblo es sabio, entonces no son las medidas que hay que tomar, pero ¿por qué las toman? ¿Y los otros por qué las pedían?
Resultado de todo este galimatías cuando aplico la lógica que aprendí en COU es: Como estamos demostrando ser bastante incultos, tenemos los políticos que nos merecemos. Como tenemos los políticos que nos merecemos, nos vamos acercando poco a poco hacia el desastre. Como nos acercamos hacia el desastre la gente tiende a tratar de salvar el culo. Conclusión: nuestros políticos (los unos y los otros) están tratando de salvar su trasero, importándoles un bledo el nuestro.
Al final se da uno cuenta de que algunos turcos tienen bigote, pero no son europeos.
viernes, 14 de mayo de 2010
Recortes
Político 1: Hay que reducir el gasto, y las encuestas dicen que la sociedad no ve con malos ojos una bajada en el sueldo de los funcionarios.
Político 2: Supondría enfadar a 4 millones de votantes y poner contentos a 26. ¡Adelante!.
Político 3: ¿Y no podríamos empezar por reducir otros gastos como las televisiones públicas deficitarias o algún Ministerio?
Político 1: ¿Tú estas tonto? En la TVXZ colocamos a tu hermano, la dirige mi cuñada y el presentador del telediario es el primo de este.
Político 2: Además, ¿como adoctrinamos si no a la gente sobre la bondad de nuestras medidas?
Político 3: Pero los funcionarios se echarán a la calle.
Sindicato 1: Eso, eso. Huelga General.
Político 1: Pero si los millones de vuestros cursos y vuestras suvbenciones no se tocan.
Sindicato 2: ¡Ah bueno!, entonces lo dejamos en una huelga sectorial.
Sindicato 1: Pero ponemos cara de estar muy enfadados, ¿vale?
Funcionario 1: En fin, habrá que arrimar el hombro ahora que vienen duras.
Funcionario 2: Pero no te preocupes, que cuando lleguen las maduras seguro que se acuerdan de nosotros y dejan de subirnos el sueldo al nivel de un IPC ficticio y empiezan a haber subidas reales que no os hagan perder poder adquisitivo.
Político 1, Político 2, Político 3, Sindicato 1 y Sindicato 2: Juas, juas, juas.
Político 2: Supondría enfadar a 4 millones de votantes y poner contentos a 26. ¡Adelante!.
Político 3: ¿Y no podríamos empezar por reducir otros gastos como las televisiones públicas deficitarias o algún Ministerio?
Político 1: ¿Tú estas tonto? En la TVXZ colocamos a tu hermano, la dirige mi cuñada y el presentador del telediario es el primo de este.
Político 2: Además, ¿como adoctrinamos si no a la gente sobre la bondad de nuestras medidas?
Político 3: Pero los funcionarios se echarán a la calle.
Sindicato 1: Eso, eso. Huelga General.
Político 1: Pero si los millones de vuestros cursos y vuestras suvbenciones no se tocan.
Sindicato 2: ¡Ah bueno!, entonces lo dejamos en una huelga sectorial.
Sindicato 1: Pero ponemos cara de estar muy enfadados, ¿vale?
Funcionario 1: En fin, habrá que arrimar el hombro ahora que vienen duras.
Funcionario 2: Pero no te preocupes, que cuando lleguen las maduras seguro que se acuerdan de nosotros y dejan de subirnos el sueldo al nivel de un IPC ficticio y empiezan a haber subidas reales que no os hagan perder poder adquisitivo.
Político 1, Político 2, Político 3, Sindicato 1 y Sindicato 2: Juas, juas, juas.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Corruptelas
Problemas con la conexión, viajes, demasiado tiempo sin escribir. Sin embargo, hoy en el avión me he pegado una panzada de periódicos y he visto un articulillo de Victor Lapuente que contaba cosas interesantes sobre la corrupción, que creo que conviene analizar.
Son tres las claves que menciona como facilitadoras de un sistema corrupto:
1) Redes clientelares por una Administración descentralizada. Suele ser más sencillo "colocar" a tus deudos en las pequeñas administraciones locales o en las autonómicas que buscarles un acomodo en la Administración del Estado. Estoy hablando de que en el BOE hoy apenas salen plaza estatales, pero Ayuntamientos y Comunidades van incrementando sus funcionarios, que no dejan de ser sino clientes del cacique local.Por no hablar de esas maravillas en el gasto que son las televisiones autonómicas y locales.
2) Un sistema electoral de listas cerradas no motiva a ser honesto. La responsabilidad individual se diluye dentro de la imagen del partido y como el partido tiene un voto absolutamente cautivo, al final vemos que no se castiga al sujeto. Si a ello le añadimos unas circuscripciones electorales muy pequeñas que favorecen el bipartidismo y dificultan la entrada de nuevos partidos con aires renovados, resulta bastante complejo echar de las instituciones a los políticos corruptos.
3) Finalmente, la falta de medios de comunicación independientes, complica aun más la situación. Tenemos una pluralidad de medios, pero sin apenas pluralidad interna en cada uno de ellos. El resultado es que cada uno lee y escucha lo que quiere leer y escuchar, y los suyos siempre son buenos y los otros son corruptos.
Creo que el análisis es bastante certero, pero lo más preocupante es que cuando uno mira las medidas que nuestro amado gobierno y nuestra no menos querida oposición propugnan, se da cuenta de que van en sentido contrario. Se desprestigia la Administración en lugar de fortalecerla; se da más fuerza a los partidos en lugar de a los individuos; y se trata de reducir la pluralidad de los medios de comunicación.
Terminaré citando a Joan Baez: "Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella"
Son tres las claves que menciona como facilitadoras de un sistema corrupto:
1) Redes clientelares por una Administración descentralizada. Suele ser más sencillo "colocar" a tus deudos en las pequeñas administraciones locales o en las autonómicas que buscarles un acomodo en la Administración del Estado. Estoy hablando de que en el BOE hoy apenas salen plaza estatales, pero Ayuntamientos y Comunidades van incrementando sus funcionarios, que no dejan de ser sino clientes del cacique local.Por no hablar de esas maravillas en el gasto que son las televisiones autonómicas y locales.
2) Un sistema electoral de listas cerradas no motiva a ser honesto. La responsabilidad individual se diluye dentro de la imagen del partido y como el partido tiene un voto absolutamente cautivo, al final vemos que no se castiga al sujeto. Si a ello le añadimos unas circuscripciones electorales muy pequeñas que favorecen el bipartidismo y dificultan la entrada de nuevos partidos con aires renovados, resulta bastante complejo echar de las instituciones a los políticos corruptos.
3) Finalmente, la falta de medios de comunicación independientes, complica aun más la situación. Tenemos una pluralidad de medios, pero sin apenas pluralidad interna en cada uno de ellos. El resultado es que cada uno lee y escucha lo que quiere leer y escuchar, y los suyos siempre son buenos y los otros son corruptos.
Creo que el análisis es bastante certero, pero lo más preocupante es que cuando uno mira las medidas que nuestro amado gobierno y nuestra no menos querida oposición propugnan, se da cuenta de que van en sentido contrario. Se desprestigia la Administración en lugar de fortalecerla; se da más fuerza a los partidos en lugar de a los individuos; y se trata de reducir la pluralidad de los medios de comunicación.
Terminaré citando a Joan Baez: "Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella"
jueves, 22 de abril de 2010
De jueces, togas y lodos
Lo prometido es deuda, así que empezaré a esbozar mi opinión sobre lo que está pasando con la justicia en esta, nuestra España. Por comenzar por alguna parte, habrá que charlar del Constitucional.
Naturalmente, líbreme Dios de hablar sobre la constitucionalidad del tan cacareado Estatut, que si los altos magistrados de la nación no son capaces de saberlo, menos aún un tipo normal como yo. Claro, que a lo mejor ellos sí saben si la norma cumple o no con la Carta Magna, pero ¿por qué no lo dicen?
Y ahí entramos de verdad en el problema. Yo no conozco la forma de renovación del Tribunal Constitucional en otros países, pero está claro que aquí hay algo que no está bien. Cuando Monstesquieu ideó la separación de los poderes del Estado en tres, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que a su vez se controlaran unos a otros, la cosa parecía buena, más aún viniendo de donde veníamos. Sin embargo, cuando observamos la realidad española da la impresión de que aquí la cosa no cuadra.
Veamos. Un señor sale elegido candidato de su partido (me da igual las siglas). Cuando dicho partido obtiene el mayor número de escaños en las elecciones ese señor se convierte en presidente del gobierno, es decir, del Ejecutivo. En el congreso, los diputados de ese señor votan todos a una lo que él impone, porque de ese modo en las próximas elecciones irán en la lista de candidatos, con lo cual no termino de ver claro el control del legislativo al ejecutivo. Finalmente, resulta que los máximos organismos del judicial se han de elegir con determinadas mayorías del congreso, que hace lo que dicen dos señores (el que manda y el que dice oponérsele), por lo que al final le acaban debiendo el sueldo a aquel tipo que salió elegido candidato del partido.
Más tarde llega la hora de trabajar. Aquellos señores que fueron nombrados para decidir qué normas cumplen y cuales no con la constitución se debaten entre dos aguas. Por un lado son JUECES INDEPENDIENTES QUE SOLO SE SOMETEN AL IMPERIO DE LA LEY, pero por otro son simples mortales que han de llegar a fin de mes. Por eso, cuando aquellos que les nombraron necesitan de sus servicios, su bipolaridad adquiere tintes dramáticos, ya que se debaten entre lo que dice la ley objetivamente y lo que ellos creen en su interior.
El resultado es que tenemos un sistema que no funciona, donde los ciudadanos tenemos la sensación de que aquí sólo manda una oligarquía que maneja a su antojo los resortes del estado y en la que se mantiene un status quo que en nada nos beneficia ... salvo a ellos.
¿La solución? Pues volver a los orígenes, a Montesquieu. Lograr una independencia real del poder judicial que ha de comenzar por ellos mismos, dejando claro que no se deben a nadie, sino tan sólo a lo que dice la ley. Cuando llegue el día en que los periódicos no sean capaces de augurar hacia qué lado se decantará el voto de cada uno de los miembros de una sala judicial, habremos dado un gran paso para la auténtica democracia. Hasta entonces, esperaremos sentencia, aunque ellos están sentenciados.
Naturalmente, líbreme Dios de hablar sobre la constitucionalidad del tan cacareado Estatut, que si los altos magistrados de la nación no son capaces de saberlo, menos aún un tipo normal como yo. Claro, que a lo mejor ellos sí saben si la norma cumple o no con la Carta Magna, pero ¿por qué no lo dicen?
Y ahí entramos de verdad en el problema. Yo no conozco la forma de renovación del Tribunal Constitucional en otros países, pero está claro que aquí hay algo que no está bien. Cuando Monstesquieu ideó la separación de los poderes del Estado en tres, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que a su vez se controlaran unos a otros, la cosa parecía buena, más aún viniendo de donde veníamos. Sin embargo, cuando observamos la realidad española da la impresión de que aquí la cosa no cuadra.
Veamos. Un señor sale elegido candidato de su partido (me da igual las siglas). Cuando dicho partido obtiene el mayor número de escaños en las elecciones ese señor se convierte en presidente del gobierno, es decir, del Ejecutivo. En el congreso, los diputados de ese señor votan todos a una lo que él impone, porque de ese modo en las próximas elecciones irán en la lista de candidatos, con lo cual no termino de ver claro el control del legislativo al ejecutivo. Finalmente, resulta que los máximos organismos del judicial se han de elegir con determinadas mayorías del congreso, que hace lo que dicen dos señores (el que manda y el que dice oponérsele), por lo que al final le acaban debiendo el sueldo a aquel tipo que salió elegido candidato del partido.
Más tarde llega la hora de trabajar. Aquellos señores que fueron nombrados para decidir qué normas cumplen y cuales no con la constitución se debaten entre dos aguas. Por un lado son JUECES INDEPENDIENTES QUE SOLO SE SOMETEN AL IMPERIO DE LA LEY, pero por otro son simples mortales que han de llegar a fin de mes. Por eso, cuando aquellos que les nombraron necesitan de sus servicios, su bipolaridad adquiere tintes dramáticos, ya que se debaten entre lo que dice la ley objetivamente y lo que ellos creen en su interior.
El resultado es que tenemos un sistema que no funciona, donde los ciudadanos tenemos la sensación de que aquí sólo manda una oligarquía que maneja a su antojo los resortes del estado y en la que se mantiene un status quo que en nada nos beneficia ... salvo a ellos.
¿La solución? Pues volver a los orígenes, a Montesquieu. Lograr una independencia real del poder judicial que ha de comenzar por ellos mismos, dejando claro que no se deben a nadie, sino tan sólo a lo que dice la ley. Cuando llegue el día en que los periódicos no sean capaces de augurar hacia qué lado se decantará el voto de cada uno de los miembros de una sala judicial, habremos dado un gran paso para la auténtica democracia. Hasta entonces, esperaremos sentencia, aunque ellos están sentenciados.
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